|
Una señora, estremadamente aficionada a las aves parlanchinas, se compra, trasn ardua busqueda, un loro. En la tienda donde se lo venden la advierten que el loro, hablar, habla, y mucho, pero tiene un problema: proviene de una conocida casa de citas de la zona y su lenguaje es algo procaz.
La señora asume este posible problema sin darle mayor importancia, introduce al loro en una jaula, lo tapa con un paño y lo lleva para su casa. En el salón, al quitarle el paño de encima de la jaula el loro exclama: ¡ Que maravilla, madame nueva ¡. La señora se rie y empeza a preparar la mesa para sus hijas y su marido que llegarán a mediodía.
Efectivamente, a medio día llegan sus dos hijas del instituto y el loro, al verlas exclama: ¡ Que maravilla, putitas nuevas ¡ , entre el regocijo general, pues la madre les explica enseguida la casuistica del loro en cuestión.
Ala media hora excasa llega el marido de la señora y el loro, al verlo, se pone loco de alegría y le saluda al grito de ¡ hola Beto ¡.
|